Actualitat Diària

Los drones son los nuevos ojos que ayudarán en las emergencias y a los Cuerpos de Seguridad del Estado

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El delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, ha visitado hoy una de las primeras escuelas que ofrecen cursos de pilotos profesionales de drones y especializada en las necesidades tanto para  personal de Emergencias como Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, coincidiendo con la reciente entrada en vigor de la nueva normativa sobre pilotaje de drones: el Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre, por el que se regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto.

“Este nuevo marco normativo facilitará un mayor desarrollo de este sector emergente, que tiene un importante potencial de crecimiento, como demuestra el hecho de que se hayan creado en España casi 3.000 empresas en tres años relacionadas con este tipo de aeronaves”, explicó hoy el delegado del Gobierno durante la visita. La nueva regulación permite una operativa más extensa y flexible, garantizando siempre la seguridad de las operaciones, en concreto, se amplía la regulación existente del uso profesional y se establecen limitaciones al uso recreativo, siempre –por supuesto- atendiendo a criterios de seguridad aérea y de seguridad Pública.

Los pilotos profesionales de drones sólo podrán hacer volar sus aeronaves sobre poblaciones, personas, en espacio aéreo controlado y de noche, tras presentar un estudio de seguridad y con autorización previa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.

El delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, ha destacado que se está avanzando ya en la introducción de los drones para situaciones de emergencia y así unidades especializadas como la UME ya cuentan con drones para actuar en incendios, inundaciones o terremotos.

“Los drones tienen un gran potencial para los efectivos de Emergencias y para  los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, ya que pueden ser muy útiles en situaciones de emergencias, seguridad, rescates, reconstrucción de accidentes, peritajes”, explicó el delegado del Gobierno. De hecho, la DGT ya anunciado el uso de los drones a partir del año que viene para labores relacionadas con el control del tráfico.

Hoy en las prácticas se han simulado tres escenarios diferentes del uso de drones para emergencias y el trabajo de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Una de ellas ha sido la localización de un montañero en una zona de difícil acceso, la asistencia a una persona que está en el mar y la vigilancia de una zona por parte de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. También ha podido asistir a una de las clases teóricas que se imparten en esta pionera escuela valenciana.

También pueden ser una herramienta muy valiosa para otras profesionales como arquitectos, topógrafos, ingenieros, periodistas…, que cada vez más ven la utilidad del uso de drones en el desarrollo de su trabajo.

La aprobación en 2014 de un marco regulador temporal para la realización de actividades con drones ha facilitado el desarrollo de este sector emergente: en tres años se han habilitado en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) casi 3.000 operadores, 3.693 pilotos y 4.283 drones, lo que pone de manifiesto la creciente relevancia de esta nueva actividad, a la que se dedican en España 74 escuelas de formación y una veintena de fabricantes.

El decreto que regula su uso entró en vigor en diciembre

La norma temporal vigente, hasta el pasado 30 de diciembre de 2017, establecía unos requisitos mínimos para la operación con este tipo de aeronaves, pero no abarcaba toda la casuística de potenciales actividades que el sector ha venido planteando últimamente.

Así, la nueva norma establece los requisitos para que los operadores de drones puedan desarrollar de forma segura actividades en entornos en los que hasta ahora no era posible hacerlo, como el sobrevuelo en las inmediaciones de edificios, reuniones de personas al aire libre y vuelos nocturnos, aunque para ello será necesario realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de AESA, entre otros requisitos.

También se permiten operaciones en espacio aéreo controlado, aunque en este caso, se precisarán requisitos de formación del personal y de los equipos, así como un estudio aeronáutico de seguridad coordinado con el proveedor de servicios de tránsito aéreo y la previa autorización de AESA.

Asimismo, el nuevo Decreto establece las condiciones que deben cumplir las organizaciones de diseño, fabricación y mantenimiento de este tipo de aeronaves, así como los requisitos de formación para su pilotaje, todo ello en términos equivalentes a los marcos normativos existentes en otros países europeos.

Este Real Decreto contiene además medidas relativas al uso recreativo de los drones, estableciendo una serie de limitaciones destinadas a garantizar la seguridad del espacio aéreo y de la ciudadanía.

Los requisitos establecidos en el nuevo Real Decreto están sujetos a la supervisión y control de AESA y su incumplimiento constituye una infracción administrativa en el ámbito de la aviación civil conforme a lo previsto en la Ley 21/2003, de 7 de julio, de Seguridad Aérea. Adicionalmente, y dada la especial afectación a la seguridad pública que puede implicar el uso de drones, el nuevo Real Decreto incorpora una serie de disposiciones complementarias:

Se comunicará previamente al Ministerio del Interior la ejecución de operaciones sobre aglomeraciones y zonas urbanas. Por motivos de seguridad pública, las autoridades competentes en la materia podrán limitar la operación de drones.

El Ministerio de Fomento ha anunciado que en el primer trimestre de 2018 complementará el nuevo marco con la publicación del Plan Estratégico de Drones, una herramienta que, más allá del ámbito regulador, permitirá definir de forma transversal los ejes y las líneas de actuación para potenciar al máximo este segmento de la industria en nuestro país, poniendo todo su potencial tecnológico e innovación al servicio de los ciudadanos.

La Escuela Valenciana de Pilotos de Drones

EagleDron está certificada y homologada como operadora de RPAS (drones) por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y depende, afectos de formación, de la ATO-072 (Aeroclub de Castellón).

Imparten cursos para la obtención del Certificado Avanzado de Piloto Profesional de RPAS y otros de especialización en diversas áreas: emergencias, seguridad, reconstrucción de accidentes, obra civil, medio ambiente, agricultura de precisión, peritajes…

Desde la apertura de la escuela en septiembre de 2016 hasta la actualidad se han formado un total de 182 alumnos, de los cuales el 80% pertenecen a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad. El 20% restante de los alumnos son profesionales de distintas áreas laborales que han visto el dron como una herramienta muy valiosa a su servicio: arquitectos, topógrafos, ingenieros, periodistas, agricultores, medios audiovisuales…

La escuela cuenta con drones de última tecnología, usados por la mayoría de instituciones públicas y privadas, provistos de sensores como cámaras térmicas radiométricas de alta resolución FLIR VUE PRO 640×512 o RGB dotadas de zoom óptico, especialmente concebidas para la búsqueda de personas y para vigilancia.

El curso se compone de una fase teórica y otra práctica, con una carga lectiva total de 76 horas y tiene una duración entre mes y medio y dos meses.

En la fase teórica se imparten materias como legislación, meteorología, navegación e interpretación de mapas, comunicaciones, fraseología aeronáutica, procedimientos operacionales, Factores humanos, conocimiento de la aeronave, conocimientos ATC y comunicaciones avanzadas, así como otras específicas sobre protocolos de actuación con drones en las que se tratan procedimientos a la hora de detectar infracciones en materia de drones.

Durante la fase práctica los alumnos reciben formación con varios de los drones que posee la escuela hasta conseguir los niveles de seguridad y destreza necesarios para superar los requisitos exigidos por AESA con holgura.

Aquellos alumnos que son poseedores de una licencia de piloto, civil o militar, o tienen aprobada la parte teórica de ella, únicamente tienen que realizar la fase práctica del curso para obtener el certificado práctico del dron elegido para su formación. Estos alumnos tienen la ventaja de que pueden optar a volar drones de hasta 150 kg, a diferencia del resto que sólo pueden volar drones de hasta 25 kg de masa máxima al despegue, previa habilitación.

Todos los alumnos deben de obtener un certificado médico aeronáutico clase 2  o para la licencia de piloto de aeronave ligera (LAPL) que expide un médico aeronáutico autorizado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.

El personal docente está integrado por instructores de drones, controladores aéreos, pilotos comerciales, técnicos en mantenimiento, todos ellos con muchos años de experiencia en docencia.

En las clases prácticas se les enseña a los futuros pilotos de dornes al despegue vertical con estacionario de 10 segundos a la altura de los ojos del piloto. Traslación lenta en forma de S hacia delante con cambios de rumbo y traslación rápida en forma de S hacia delante con cambios de rumbo.   Vuelo de traslación lento  nivelado hacia atrás. Vuelo de traslación lateral a 10 metros de altura (ambos lados).A 20 metros de altura, un viraje de 360º a la derecha descendiendo hasta 5 metros. A 20 metros de altura, un viraje de 360º a la izquierda descendiendo hasta 5 metros. Circuito rectangular hacia delante con aterrizaje vertical delante del piloto.   Vuelo en S a ambos lados con 4 virajes a 10 metros de altura con aterrizaje de cara al piloto.